
El salvataje financiero al Chaco abrió un nuevo frente de tensión política alrededor de la gestión de Leandro Zdero, que quedó en el centro de las críticas por recurrir a fondos de la Argentina para cubrir vencimientos millonarios.
Con el anticipo de $350.000 millones enviado por Nación, la administración provincial logra desactivar una pesada agenda de pagos por más de $209 mil millones. Pero la decisión de financiarse con recursos nacionales en lugar de renovar deuda en el mercado generó ruido político y económico.
En sectores opositores ya hablan de “dependencia financiera” y advierten que la gestión de Leandro Zdero está “pateando el problema hacia adelante”, tomando nueva deuda para cancelar compromisos heredados.
Del otro lado, en el oficialismo provincial defienden la jugada como una medida de “responsabilidad”, argumentando que evita tasas más altas y reduce la presión inmediata sobre la caja.
La discusión escala porque no es solo técnica: también es política. El vínculo con la Argentina se vuelve clave en un contexto de caída de recursos y ajuste, donde cada asistencia abre interrogantes sobre la autonomía financiera de las provincias.
Mientras tanto, el foco sigue puesto en lo que viene. Porque aunque el auxilio permite ganar tiempo, el desafío estructural sigue intacto: sin mejoras en los ingresos o un recorte fuerte del gasto, el Chaco podría volver a enfrentar una situación similar en el corto plazo, reavivando la pelea.