“Basta de pantallas”: una escuela de Colonia Elisa prohibió los celulares por problemas de aprendizaje y ciberacoso

La comunidad educativa de Colonia Elisa atraviesa un cambio profundo en sus normas de convivencia. La Escuela de Educación Secundaria N° 20 “Islas Malvinas”, única institución secundaria de la localidad, decidió prohibir el ingreso de alumnos con teléfonos celulares como respuesta a un diagnóstico que encendió alarmas: dependencia tecnológica, dificultades en el aprendizaje y aumento de situaciones de violencia digital.

La medida comenzó a regir este jueves y fue impulsada por el equipo directivo ante lo que describen como un deterioro en la socialización y el pensamiento crítico de los estudiantes.

“Estaban esclavizados al celular”

En declaraciones radiales, la directora Claudia Cinzone explicó los motivos detrás de la decisión. “En todos los turnos los alumnos estaban esclavizados con el aparato; en los recreos no socializaban, no hacían una vida normal y no leían ni generaban razonamiento crítico”, afirmó.

La normativa fue comunicada previamente a los tutores a través de grupos de WhatsApp. Según la directora, la respuesta de los estudiantes fue inesperadamente positiva: “Ingresaron sin celular y sin quejas; entendieron que la tecnología, en este contexto, los estaba afectando”.

Ciberacoso y violencia digital

Uno de los factores determinantes fue el crecimiento de situaciones de ciberacoso dentro de la comunidad escolar. Desde la institución detectaron grupos de mensajería donde se difundían insultos, burlas y contenido que afectaba especialmente a los alumnos más jóvenes.

“Se insultaban y hostigaban. Como no contamos con un equipo interdisciplinario completo, debíamos tomar una medida de fondo”, señaló Cinzone. Actualmente, la escuela cuenta con una sola asesora pedagógica para una matrícula cercana a los 500 estudiantes.

Más controles y medidas de seguridad

La decisión de prohibir celulares se complementa con otras acciones orientadas a reforzar la seguridad. La institución instaló cámaras, implementó un portón eléctrico y estableció que los alumnos no pueden retirarse antes del horario sin la presencia de un tutor.

Además, se intensificaron los controles en el predio y los sanitarios, con recorridas periódicas de personal policial.

Un rol social clave

La E.E.S. N° 20 cumple una función central en la zona, ya que cuenta con una residencia estudiantil para jóvenes de áreas rurales que permanecen en la localidad durante la semana.

En ese contexto, la directora también hizo hincapié en la necesidad de mayor acompañamiento familiar. “Los adolescentes reclaman presencia. Nosotros estamos cuatro horas; el resto del tiempo depende de las familias”, reflexionó.

Un modelo que podría replicarse

Desde la institución esperan que la medida sirva como antecedente para otras escuelas de la provincia que enfrentan problemáticas similares.

“Se fue perdiendo el valor de conversar o simplemente saludar. Todos somos responsables de la sociedad que estamos formando”, concluyó Cinzone.

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