23 de agosto de 2026

Casi 4 de cada 10 chicos en la Argentina no pueden comprar ropa: la pobreza infantil también se mide en las privaciones cotidianas

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) volvió a poner el foco en la situación de niños, niñas y adolescentes: el 37,5% atraviesa privaciones económicas que le impiden acceder a ropa o calzado, mientras que más de cuatro de cada diez continúan en situación de pobreza.

El relevamiento advierte que, aunque la pobreza infantil mostró una tendencia descendente desde el pico registrado en 2024, las carencias estructurales persisten y afectan distintas dimensiones de la vida cotidiana.

Según los datos difundidos por las especialistas Ianina Tuñón y Valentina González Sisto, la pobreza infantil había alcanzado el 70,4% en 2024 y actualmente se ubica en torno al 42,5%. La indigencia, por su parte, llegó al 30,6% en 2024 y actualmente alcanza al 9,5% de los niños y adolescentes.

Uno de los datos destacados por el informe es el impacto de las transferencias estatales. Sin la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar, la indigencia infantil treparía al 16,4%, prácticamente el doble del nivel registrado actualmente.

Las carencias van más allá del ingreso

El estudio también analizó las llamadas privaciones no monetarias. El 37,5% de los chicos presenta dificultades para acceder a vestimenta o calzado, mientras que un 36,8% registra dificultades en el aprendizaje.

A esto se suma que el 27,3% presenta problemas vinculados con la socialización, como dificultades para relacionarse o hacer amigos, y un 18,1% manifiesta malestar emocional, expresado en situaciones de tristeza, ansiedad o problemas para concentrarse.

Para los investigadores, estos indicadores muestran que la pobreza infantil no puede analizarse únicamente a partir de los ingresos familiares. Las condiciones económicas terminan repercutiendo también sobre la educación, la salud emocional, la integración social y las oportunidades de desarrollo.

El norte argentino, entre las zonas de mayor vulnerabilidad

El informe identifica como factores de mayor riesgo para la infancia la informalidad laboral, los hogares monomarentales y la ubicación en el norte del país.

Desde la UCA remarcaron que las transferencias sociales tienen un efecto particularmente importante sobre la indigencia, pero advirtieron que no alcanzan por sí solas para resolver las desigualdades estructurales.

La situación plantea así un desafío que excede la discusión sobre las estadísticas de pobreza: garantizar que los chicos puedan acceder a una alimentación adecuada, vestimenta, educación, vínculos sociales y condiciones que les permitan desarrollar plenamente sus capacidades.

Los números muestran una mejora respecto de los peores registros de 2024, pero también dejan en evidencia que la pobreza infantil continúa siendo una de las principales deudas sociales de la Argentina.

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Javier Martinez Intendente

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