11 de septiembre de 2026

Casi la mitad de los hogares con ingresos insuficientes se endeudó para cubrir gastos básicos

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA reveló que el 49,2% de las familias cuyos ingresos no alcanzaban para cubrir sus necesidades esenciales recurrió a préstamos durante 2025. El dato expone una fragilidad financiera previa al fuerte incremento de la morosidad registrado en 2026.

El endeudamiento de los hogares volvió al centro del debate luego de que el presidente Javier Milei cuestionara a quienes tomaron créditos para realizar determinados consumos. Sin embargo, un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) puso el foco en una situación anterior: la utilización del crédito y de préstamos como mecanismo para afrontar gastos cotidianos ante la insuficiencia de ingresos.

Según el relevamiento, durante el tercer trimestre de 2025, el 27,4% de los hogares argentinos tuvo que pedir dinero a familiares, amigos, financieras u otras fuentes para sostener sus gastos habituales.

La proporción prácticamente se duplicó entre las familias que atravesaban una situación de estrés económico. En ese grupo, cuyos ingresos no alcanzaban para cubrir las necesidades básicas, el 49,2% recurrió al endeudamiento, frente al 13,3% registrado entre los hogares que no presentaban esa dificultad.

La pobreza también marcó una diferencia significativa. El 44,4% de los hogares pobres pidió dinero para afrontar consumos corrientes, mientras que entre los hogares no pobres el porcentaje fue del 22,4%.

La situación socioeconómica profundiza las diferencias

El nivel socioeconómico también aparece como un factor determinante. Solo el 11,8% de los hogares del estrato medio-alto recurrió a préstamos, mientras que el porcentaje ascendió al 23,2% en el sector medio-bajo y al 32,5% en el estrato bajo.

En los hogares de nivel socioeconómico muy bajo, en tanto, la proporción alcanzó el 47,5%.

La situación más crítica se registró entre las familias que combinaban pobreza y estrés económico: 55,8% necesitó pedir dinero para afrontar los gastos cotidianos.

Entre los hogares no pobres pero con ingresos insuficientes, el indicador fue del 44,7%. En cambio, entre las familias pobres que no atravesaban una insuficiencia inmediata de ingresos, la proporción se redujo al 17,7%.

El ODSA señaló que la insuficiencia de ingresos aparece como el factor más directamente relacionado con la necesidad de recurrir a préstamos, sobre una situación de vulnerabilidad que la pobreza profundiza.

Diferencias entre regiones

El recurso al endeudamiento también mostró diferencias territoriales. La utilización de préstamos para cubrir gastos corrientes alcanzó al 30,6% de los hogares del resto urbano del país, al 29,7% en el conurbano bonaerense y al 26,5% en otras grandes áreas metropolitanas.

En la Ciudad de Buenos Aires, en cambio, el indicador fue considerablemente menor y se ubicó en 12,8%.

Del endeudamiento al aumento de la morosidad

El director del ODSA, Agustín Salvia, explicó que durante 2025 se había desarrollado un escenario de endeudamiento en el que muchos hogares sostenían expectativas de una futura mejora de sus ingresos.

Sin embargo, detrás de la expansión del crédito persistían dificultades vinculadas con el poder adquisitivo y el empleo, a las que se sumaron mayores gastos fijos, entre ellos los relacionados con la reducción de subsidios a las tarifas.

Posteriormente, el incremento de las tasas de interés y el endurecimiento de las condiciones monetarias agregaron presión sobre quienes necesitaban refinanciar sus compromisos.

La situación coincidió con un fuerte aumento de la morosidad. Según datos del Banco Central, en junio de 2026 la irregularidad del crédito bancario destinado a las familias alcanzó el 12,8% del saldo total, frente al 2,5% registrado al cierre de 2024.

Al considerar las obligaciones con entidades bancarias y no bancarias, las estimaciones indican que 5,86 millones de personas tenían al menos una deuda atrasada. El 17% debía menos de $100.000 y cerca del 40% acumulaba obligaciones inferiores al salario mínimo, que entonces era de $367.800.

Deudas para alimentos, servicios y vivienda

Otro relevamiento, elaborado por Inteligencia Analítica, mostró que una parte importante del endeudamiento estuvo destinada a cubrir necesidades básicas.

El 44,5% de los consultados afirmó haber tomado deuda para comprar alimentos y productos esenciales, mientras que el 32% mencionó gastos vinculados con servicios, impuestos, alquiler y vivienda.

A su vez, el 77,2% aseguró haber contraído una nueva deuda para cancelar otra anterior durante los últimos seis meses, una dinámica que refleja las dificultades para afrontar los compromisos financieros acumulados.

El ODSA aclaró que sus datos no permiten establecer que los mismos hogares que recurrieron a préstamos durante 2025 sean necesariamente los que posteriormente ingresaron en mora durante 2026. No obstante, el estudio identifica condiciones de vulnerabilidad financiera que ayudan a contextualizar el deterioro posterior.

El organismo advirtió que cuando el crédito comienza a utilizarse para cubrir gastos habituales en lugar de financiar consumos puntuales, una caída de los ingresos, un aumento de los gastos fijos o el encarecimiento de la refinanciación puede reducir rápidamente la capacidad de pago.

El Gobierno descarta medidas específicas para los deudores

Desde el Gobierno nacional sostienen que el incremento de la morosidad constituye “un problema entre privados” y descartaron, por el momento, implementar medidas específicas de asistencia para quienes acumulan deudas.

El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó durante la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) que el Estado no debería utilizar recursos de los contribuyentes para compensar a las entidades financieras.

El funcionario también atribuyó parte de las dificultades actuales al proceso de adaptación del sistema financiero a un escenario diferente, luego de un período en el que, según sostuvo, los bancos tenían una fuerte exposición al financiamiento del Estado.

El contraste entre las posiciones oficiales y los datos del ODSA mantiene abierto el debate sobre el alcance del endeudamiento de los hogares, particularmente cuando el crédito deja de utilizarse para consumo planificado y pasa a convertirse en una herramienta para cubrir necesidades básicas.

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Javier Martinez Intendente

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