En Sáenz Peña, 15 trabajadores perdieron su fuente laboral tras el cierre de la histórica sucursal. La reestructuración de CARSA S.A. también alcanzó a empleados de Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, mientras crece la incertidumbre por el pago de salarios, liquidaciones e indemnizaciones.

Las persianas de Musimundo comenzaron a bajar en distintos puntos del Nordeste Argentino y detrás de cada local cerrado quedaron trabajadores sin empleo y familias frente a un escenario de incertidumbre.
En Presidencia Roque Sáenz Peña, el cierre de la histórica sucursal dejó a 15 trabajadores sin su fuente laboral. El caso forma parte de una reestructuración de alcance regional que habría afectado a más de 140 trabajadores del NEA, entre Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones.
La situación se produce en medio de la crisis económica que atraviesa CARSA S.A., empresa que opera la cadena de electrodomésticos, y que enfrenta un proceso de concurso preventivo.
Un golpe que se extiende por todo el Nordeste
En Chaco, además de Sáenz Peña, el cierre alcanzó a locales de Resistencia, Barranqueras y Fontana.
La medida también impactó en Corrientes, donde cerraron cuatro locales de la capital provincial. En Misiones, en tanto, dejaron de funcionar sucursales ubicadas en Posadas, Apóstoles, Leandro N. Alem y Jardín América.
Formosa también quedó alcanzada por el repliegue de la cadena, con el cierre de sus establecimientos.
El escenario generó preocupación entre los trabajadores, que en distintos puntos de la región señalaron que recibieron la noticia de manera repentina y, en algunos casos, mediante comunicaciones verbales antes de recibir las notificaciones formales.
Ahora comienza una etapa todavía más incierta: saber cuándo cobrarán los salarios pendientes, las liquidaciones y las indemnizaciones correspondientes.
La incertidumbre por las indemnizaciones
La preocupación aumenta porque CARSA S.A. atraviesa un concurso preventivo y acumularía una deuda superior a los $63.500 millones, según informes periodísticos citados en torno a la situación de la compañía.
En Chaco, los trabajadores que recibieron los telegramas de despido fueron informados de que las liquidaciones finales y las indemnizaciones se encuentran en proceso de cálculo.
Sin embargo, la empresa no estableció una fecha concreta para realizar los pagos. La comunicación señala que serán acreditados en las cuentas habituales de los trabajadores a la mayor brevedad posible, aunque condicionados a la disponibilidad de fondos y a la capacidad financiera de la compañía.
Para quienes llevan años trabajando en la empresa, la incertidumbre pesa todavía más. Entre los trabajadores afectados en Chaco existen personas con más de diez años de antigüedad.
15 familias de Sáenz Peña quedaron directamente afectadas
El cierre de la sucursal de Sáenz Peña permite dimensionar el impacto humano de la medida.
Son 15 familias que pierden de manera directa una fuente de ingresos y que ahora deben afrontar un futuro laboral incierto.
Pero la situación excede a esa ciudad. Más de 140 trabajadores de distintas localidades del Nordeste aparecen afectados por el cierre de sucursales y el proceso de reestructuración de la empresa.
Detrás de cada persiana baja hay historias laborales, años de esfuerzo y hogares que dependían de esos ingresos.
Una nueva señal de alarma para el comercio regional
La crisis de Musimundo se suma a un escenario complejo para el comercio del NEA, marcado por la caída del consumo, la reducción de las ventas y las dificultades financieras de distintas empresas.
El cierre de los locales no solamente modifica el mapa comercial de las ciudades: también significa la pérdida de puestos de trabajo en un contexto donde cada empleo representa un ingreso fundamental para una familia.
Mientras CARSA intenta reorganizar su situación financiera, los trabajadores esperan respuestas concretas.
Las persianas ya bajaron. Para quienes quedaron del otro lado, comienza ahora otra batalla: saber cuándo cobrarán lo que les corresponde y cómo sostener a sus familias después de perder su fuente de ingresos.