Mientras el negocio oficialista se recorta a pura alfombra roja y exclusividad dentro del predio, en las calles de afuera gobierna la bota. Lejos de cualquier protocolo de seguridad democrática, las fuerzas provinciales montan un operativo de persecución sistemática contra los vendedores ambulantes que intentan ganarse el mango en los perímetros permitidos.

No hay delito en ganarse el pan, pero para la gestión gobernante la pobreza es una falta que se reprime por bajada de línea. Los trabajadores acatan las reglas del propio municipio, se quedan afuera del predio oficial y respetan los límites marcados, pero ni así los dejan en paz. La orden bajada a los uniformados es clara y directa: hostigamiento diario, aprietes constantes y exigencias de desalojo express para vaciar las calles de laburantes.
ASÍ ACTÚA LA POLICÍA AFUERA DE LA BIENAL EN CHACO ⚠️
— TV LOCAL NOTICIAS (@tvlocalnoticias) July 24, 2026
Hostigamiento policial a vendedores ambulantes en las inmediaciones de la Bienal de Resistencia. Trabajadores denuncian persecución y órdenes de desalojo a pesar de cumplir con los perímetros permitidos. pic.twitter.com/jlhDYg4lMe
En las imágenes que circulan del conflicto se ve claramente cómo el efectivo policial intercepta al feriante y le exige el retiro inmediato, amparándose en directivas superiores. Del otro lado, la respuesta es firme: el pan se gana laburando y se respetan las normativas vigentes.
Mientras las fuerzas de seguridad ejecutan órdenes ajenas a las necesidades de la calle, las estructuras políticas miran para otro lado, priorizando el blindaje de los grandes negocios por sobre el derecho elemental al trabajo. La economía popular resiste frente a un Estado que prefiere la orden arbitraria y la persecución antes que dar respuestas a los sectores que sostienen el día a día con esfuerzo propio.