Vie. Oct 16th, 2026

Deuda para comer: el círculo de endeudamiento que golpea a las familias de los barrios populares

Un relevamiento realizado en 26 barrios populares porteños expuso una situación crítica: la pérdida de ingresos y la precarización laboral obligan a muchas familias a endeudarse para comprar alimentos, mientras recortan servicios, alquileres, clubes y otros gastos esenciales para intentar llegar a fin de mes.

La deuda dejó de ser, para muchas familias de sectores populares, una herramienta destinada a comprar bienes o afrontar gastos extraordinarios. Cada vez más, el crédito se utiliza para algo mucho más básico: comer.

Un relevamiento realizado durante agosto en 26 barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires mostró cómo la pérdida de poder adquisitivo, el desempleo y la precarización laboral están modificando las prioridades de los hogares. El resultado es un círculo difícil de romper: se pide dinero para cubrir necesidades básicas, se acumulan nuevas obligaciones y luego se contrae otra deuda para pagar la anterior.

Endeudarse para comprar alimentos

El dato más contundente surge del destino del crédito. El 72,9% de los hogares de barrios populares que utiliza tarjeta de crédito la destina a la compra de alimentos.

La situación se repite entre quienes solicitaron préstamos o créditos durante los últimos dos años: el 72,5% afirmó haber utilizado ese dinero para comprar comida.

La salud aparece como otra de las principales razones para recurrir al crédito. El 53,2% mencionó medicamentos o tratamientos médicos, mientras que el 44,4% señaló el pago de impuestos y servicios del hogar.

Pero la deuda no termina allí. El 52,8% de quienes solicitaron préstamos reconoció haber utilizado parte de ese dinero para pagar otras deudas.

Recortes que avanzan sobre la vida cotidiana

Mientras las familias buscan financiamiento para sostener el consumo básico, también comenzaron a abandonar pagos que hasta hace poco formaban parte de sus gastos habituales.

Según el relevamiento, el 41% de los hogares dejó de pagar el celular durante los últimos dos años. Además, tres de cada diez discontinuaron las cuotas de clubes y aproximadamente un tercio dejó de pagar impuestos y servicios públicos.

También aparecen entre los gastos difíciles de afrontar las expensas, la obra social y el alquiler.

La consecuencia es un ajuste que se extiende de un gasto a otro: primero se recorta lo considerado prescindible, luego los servicios y finalmente aparecen dificultades para afrontar obligaciones vinculadas directamente con la vivienda y la salud.

Una deuda que se transforma en otra deuda

El informe describe un escenario en el que el endeudamiento puede convertirse en un círculo difícil de detener.

Entre quienes recurrieron a préstamos o créditos, el 66,2% no estaba al día con alguno o ninguno de sus pagos. Dentro de ese grupo, el 70,2% se encontraba en situación de mora, según los datos del relevamiento.

La dinámica es sencilla y, al mismo tiempo, preocupante: se pide dinero para comprar comida, queda una deuda pendiente y luego se vuelve a recurrir al crédito para cubrir esa obligación.

Cuando la capacidad de pago se agota, aparecen los recortes y la mora.

Las billeteras virtuales, familiares y el “fiado”

El acceso al financiamiento se produce principalmente por canales vinculados a la economía cotidiana.

Entre las fuentes mencionadas aparecen Mercado Pago y otras billeteras virtuales, con el 65,5%; familiares o conocidos, con el 62%; comercios barriales que entregan mercadería “fiada”, con el 45,8%; y prestamistas del barrio, con el 43%.

El mismo relevamiento señaló que el 88,3% de los hogares tiene acceso a billeteras virtuales, mientras que el 78,4% posee alguna cuenta bancaria.

El informe también advierte sobre las condiciones en las que pueden producirse algunos préstamos informales, incluyendo requisitos discrecionales, tasas elevadas y mecanismos de cobro que, según el documento, en determinados casos pueden desarrollarse en condiciones de ilegalidad y violencia.

Cuando la deuda se convierte en una estrategia de supervivencia

Los datos muestran un cambio significativo en el destino del endeudamiento de los sectores populares: ya no se trata principalmente de financiar bienes durables, sino de sostener la alimentación, la salud y los gastos esenciales del hogar.

La deuda aparece así como una respuesta frente a ingresos que no alcanzan, pero al mismo tiempo genera nuevas obligaciones que pueden profundizar la vulnerabilidad económica.

Comer hoy a cambio de deber mañana. Esa es la dinámica que el relevamiento pone bajo la lupa y que expone hasta qué punto el deterioro de los ingresos puede trasladarse desde el bolsillo hacia cada aspecto de la vida cotidiana.

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