Christa Pike, condenada por un asesinato cometido en 1995, permaneció con vida después de recibir dos dosis de pentobarbital en una prisión de Nashville. El gobernador Bill Lee suspendió las ejecuciones en Tennessee y ordenó revisar el protocolo utilizado.
La ejecución de Christa Pike, una mujer de 50 años condenada a muerte por un asesinato cometido cuando tenía 18, terminó en un episodio sin precedentes en la historia reciente de Tennessee: sobrevivió a dos inyecciones de pentobarbital y quedó en estado crítico.

El procedimiento se realizó el miércoles en la cámara de ejecución de una prisión de Nashville. De acuerdo con su defensa, Pike mantenía el pulso, permanecía consciente y respiraba con ronquidos audibles después de las aplicaciones del fármaco.
Denunciaron quemaduras y una agonía prolongada
Randy Spivey, uno de los abogados de Pike que presenció el procedimiento, relató que el brazo derecho de la mujer comenzó a tomar una coloración púrpura, especialmente después de la segunda dosis.
Según el abogado, Pike presentaba además ampollas y quemaduras alrededor de los puntos de inyección y debió ser trasladada en ambulancia a un centro médico, donde permanecía en estado crítico.
La defensa presentó una moción de emergencia para solicitar atención médica y posteriormente reclamó que la pena de muerte de Pike fuera conmutada.
Tennessee suspendió las ejecuciones
El gobernador republicano de Tennessee, Bill Lee, calificó el episodio como “profundamente inquietante” y anunció la suspensión de las ejecuciones en el estado mientras se realiza una revisión de las políticas y procedimientos utilizados.
La medida implica que la última ejecución prevista para este año no se llevará adelante hasta que concluya la investigación. Lee sostuvo que existen numerosas preguntas sobre lo ocurrido y prometió una revisión exhaustiva para determinar qué falló durante el procedimiento.
El caso volvió a poner bajo discusión el protocolo de inyección letal adoptado por Tennessee en 2024, que utiliza pentobarbital como único fármaco.
Un nuevo episodio que reaviva el debate sobre la pena de muerte
La situación de Pike se suma a otro episodio de ejecución fallida registrado este año en Tennessee y generó cuestionamientos sobre los procedimientos utilizados para aplicar la pena capital.
Robin Maher, directora ejecutiva del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, calificó el episodio como el peor caso de ejecución fallida registrado en la era moderna y sostuvo que no existe un antecedente comparable.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Amnistía Internacional también se pronunciaron sobre el caso. La ONU cuestionó el sufrimiento provocado por el procedimiento y pidió que no se intente nuevamente ejecutar a Pike.
Amnistía Internacional, por su parte, volvió a reclamar la abolición de la pena de muerte y sostuvo que el episodio demuestra los riesgos asociados a los distintos métodos de ejecución.
La alternativa de la silla eléctrica
Tennessee permite que algunos condenados a muerte elijan la silla eléctrica en determinadas circunstancias. La legislación habilita esa alternativa para quienes recibieron su condena antes de 1999.
Según el material citado por The New York Times, en los últimos años varios presos del corredor de la muerte del estado optaron por ese método ante las preocupaciones relacionadas con la inyección letal. Desde 2018, cinco personas eligieron la silla eléctrica.
La inyección continúa siendo, sin embargo, el principal método utilizado por las autoridades penitenciarias de Tennessee.
El crimen por el que Pike fue condenada
Pike tenía 18 años en enero de 1995 cuando, junto con su novio Tadaryl Shipp, de 17, y un tercer acompañante, atrajeron a Colleen Slemmer, una compañera de estudios de 19 años del centro de formación profesional Job Corps de Knoxville, hacia una zona boscosa.
Según la causa judicial, Slemmer fue torturada y asesinada con un cúter. Pike y Shipp confesaron el crimen y ambos fueron condenados por homicidio en primer grado en marzo de 1996.
La defensa de Pike había planteado anteriormente distintos argumentos para intentar evitar su ejecución, entre ellos su edad al momento del crimen, antecedentes de abuso sexual durante su infancia y una enfermedad mental que, según sus abogados, no había sido tratada.
El mismo miércoles en que se realizó el procedimiento, la Corte Suprema de Estados Unidos había dejado sin efecto una suspensión de último momento dictada por un tribunal inferior.
Por ahora, la ejecución de Pike permanece suspendida y su equipo legal continúa reclamando la conmutación de la pena. La investigación ordenada por el gobierno de Tennessee deberá determinar qué ocurrió durante la aplicación de las dos dosis y qué medidas se tomarán antes de cualquier nuevo procedimiento de ejecución.