El sector panadero del Chaco atraviesa una situación crítica. A la baja del consumo, el aumento de los costos y la competencia informal se sumó una inesperada ola de calor en pleno invierno, provocando una caída de entre el 30% y el 40% en las ventas durante la última semana.

Las panaderías chaqueñas enfrentan uno de los escenarios más complejos de los últimos años. Según informó el presidente del Centro Industriales Panaderos del Chaco, Alejandro López, la actividad registró una fuerte retracción en los últimos días debido a una combinación de factores económicos y climáticos que impactaron directamente en el consumo.
En declaraciones a Radio Natagalá, López explicó que las altas temperaturas registradas durante las vacaciones de invierno redujeron considerablemente la demanda de productos panificados, especialmente aquellos vinculados al desayuno y la merienda, que suelen tener mayor salida durante los meses fríos.
«Estamos en plena temporada alta y sentir este golpe de calor, sumado a las vacaciones, hizo que bajara muchísimo la producción. El consumo cayó entre un 30% y un 40% durante esta semana», afirmó.
El dirigente señaló que la situación se agrava por el deterioro del poder adquisitivo de las familias y el incremento constante de los costos de producción. Entre ellos, destacó el elevado precio del gas envasado, combustible utilizado por la mayoría de las panaderías debido a la escasa cobertura de la red de gas natural en el Gran Resistencia.
Además, López volvió a advertir sobre el crecimiento de establecimientos que operan fuera de la formalidad, una problemática que el sector considera una de sus principales amenazas. Según indicó, la competencia desleal afecta tanto a la rentabilidad de las empresas habilitadas como a la seguridad alimentaria, debido a la falta de controles bromatológicos.
En paralelo, valoró la implementación del nuevo sistema de habilitaciones comerciales impulsado por la Municipalidad de Resistencia, al considerar que permitirá agilizar trámites y mejorar los mecanismos de control sobre los comercios que funcionan sin autorización.
Desde el Centro Industriales Panaderos sostienen que el desafío actual pasa por mantener la calidad de los productos y la atención al cliente para sostener las ventas en un contexto cada vez más competitivo y con márgenes de rentabilidad mínimos.
Mientras el sector espera una recuperación del consumo y mayores controles sobre la actividad informal, las panaderías chaqueñas continúan enfrentando una combinación de costos crecientes, menor demanda y una competencia cada vez más intensa, factores que ponen en riesgo la sostenibilidad de numerosos emprendimientos de la provincia.