La familia de Dalmiro Maximiliano Segovia asegura que el Gobierno del Chaco no cumple con un acuerdo conciliatorio homologado judicialmente que garantiza la cobertura integral de su tratamiento médico. Afirman que la falta de asistencia ya provocó la pérdida de controles médicos y un preocupante deterioro en su estado de salud.

CAMPO LARGO. La familia de Dalmiro Maximiliano Segovia, un adolescente de 16 años que padece una grave enfermedad inmunológica, denunció que el Estado provincial incumple un acuerdo conciliatorio homologado por la Justicia que lo obliga a garantizar la cobertura integral de su tratamiento médico, situación que, según sostienen, pone en riesgo la vida del joven.
El compromiso fue homologado en el marco del Expediente N.º 346/25 por el Juzgado de Paz y Faltas. Allí, el Ministerio de Salud asumió la obligación de cubrir los traslados de Dalmiro y de sus padres al Hospital de Niños «Ricardo Gutiérrez» de Buenos Aires, además del alojamiento y los gastos de alimentación necesarios para cada consulta médica.

Sin embargo, la familia denuncia que ese compromiso nunca se cumplió de manera efectiva. Como consecuencia, aseguran que el adolescente perdió un turno médico clave previsto para el 15 de julio, debido a que no recibieron los recursos necesarios para viajar. Esa situación quedó asentada mediante una exposición policial realizada días antes.
«El Estado se comprometió a hacerse cargo de todo. Desde el primer momento empezaron a fallar. La medicación nunca llegaba completa y la asistencia económica jamás llegó. Se sacaron fotos con mi hijo cuando prometían ayuda, pero a la hora de cumplir, el silencio es la respuesta», expresó Atilio Segovia, padre del adolescente.
Un cuadro clínico que se agrava
Dalmiro padece Enfermedad Granulomatosa Crónica, una patología inmunológica poco frecuente que lo obligó a atravesar un doble trasplante de médula ósea. Actualmente enfrenta un rechazo crónico, complicaciones pulmonares, alteraciones severas en los niveles de glucosa y una inflamación corneal que, según su familia, podría comprometer seriamente su visión si no recibe atención especializada.
Sus padres sostienen que la interrupción de los controles médicos y la falta de recursos para sostener una alimentación adecuada han provocado un progresivo deterioro de su estado de salud.
A la delicada situación sanitaria se suma otra dificultad: Dalmiro permanece sin asistir regularmente a la escuela porque, según explican, los establecimientos educativos de la zona no cuentan con las condiciones necesarias para proteger a un paciente inmunosuprimido.
«Sus juguetes fueron jeringas, mangueras de suero y vendas. Él expone su cuerpo todos los días, y que venga esta gente a ignorarte es una falta de empatía total», afirmó su padre.
«Mi hijo tiene derecho a vivir»
Con profunda angustia, la familia responsabiliza al Estado por las consecuencias que pueda sufrir el adolescente si continúa el incumplimiento del acuerdo homologado por la Justicia.
«Son los únicos responsables de que la salud de mi hijo se apague. Dejen de lado sus gastos superfluos y empiecen a gastar la plata donde tiene que ir: en los recursos para el pueblo», reclamó Atilio Segovia.
Piden ayuda a la comunidad
Mientras esperan que las autoridades cumplan con las obligaciones asumidas, la familia volvió a recurrir a la solidaridad de la comunidad para afrontar los gastos urgentes que demanda el tratamiento.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del alias:
todo.x.dalmi
Los familiares insistieron en que el Estado restituya de manera inmediata los derechos de Dalmiro y garantice el acceso a los tratamientos y controles médicos que necesita para continuar luchando por su vida.