En medio de una situación económica asfixiante y con los salarios pulverizados por la escalada de precios, el gobernador de Chaco, Leandro Zdero, salió a parchear la crisis con un anuncio que ratifica la precariedad laboral en el Estado provincial. El mandatario confirmó que el próximo sábado 10 de octubre se acreditará un refuerzo salarial, pero lo hizo bajo la ya clásica y cuestionada modalidad de bonos en negro.

Mientras el costo de vida no da tregua y licua mes a mes el poder adquisitivo, la administración provincial optó por sumas no bonificables y no remunerativas, una herramienta que evita el blanqueo de los ingresos, deja los aumentos fuera de las escalas jubilatorias y consolida la pérdida real del salario básico de los trabajadores.
De esta manera, los trabajadores activos recibirán una suma fija de $100.000, mientras que los jubilados y pensionados deberán conformarse con $80.000. Lejos de constituir una recomposición salarial genuina que recomponga los bolsillos frente a la inflación, el Gobierno provincial celebra un pago por única vez y de carácter informal que se depositará de manera automática en las cuentas de los beneficiarios.
El anuncio, presentado como un «adelanto» para calmar las aguas ante el descontento generalizado, expone la fragilidad de los ingresos estatales en un distrito donde los números oficiales apenas alcanzan para cubrir la canasta básica. Un nuevo paliativo precarizado para intentar maquillar una caída salarial que no se detiene.