
El gobierno de Javier Milei analiza la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales para mayo de 2027, en un contexto de incertidumbre económica y debate interno sobre el mejor momento para enfrentar los comicios.
La discusión se da en el máximo nivel del Ejecutivo, donde conviven dos posturas: quienes consideran que es mejor mantener la fecha de octubre esperando una recuperación económica, y quienes impulsan el adelantamiento para evitar un posible empeoramiento del clima financiero y político.
Según esta última visión, anticipar las elecciones permitiría reducir la incertidumbre del mercado respecto a una eventual reelección de Milei, lo que podría impactar en el riesgo país y facilitar el acceso al financiamiento externo en un año clave por los vencimientos de deuda.
Además, la jugada tendría un componente político, ya que acortar los tiempos electorales y avanzar con la eliminación de las PASO podría dificultar la reorganización de la oposición.
Desde el peronismo, el senador Sergio Uñac ya advirtió sobre esta posibilidad, mientras que sectores cercanos a Cristina Fernández de Kirchner impulsan su eventual candidatura.
Sin embargo, el principal obstáculo es legal: la Constitución Nacional Argentina establece que las elecciones deben realizarse dentro de los 60 días previos al final del mandato, lo que impediría fijarlas en mayo sin una reforma constitucional.
Mientras tanto, el oficialismo avanza en cambios electorales como la eliminación de las PASO y la implementación de la boleta única, promovidos por figuras como Patricia Bullrich y Diego Santilli.
El posible adelantamiento a mayo abre un fuerte debate político, con implicancias económicas, institucionales y estratégicas para el futuro electoral del país.