La investigación por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años fallecido en Comodoro Rivadavia, avanza con nuevos elementos que complican el cuadro judicial. Los fiscales Facundo Obriones y Cristian Ozalabal confirmaron que la autopsia preliminar detectó traumatismos en la zona craneal, aunque aún no se determinó si fueron provocados de manera intencional o accidental.

El menor había ingresado al hospital con un paro cardiorrespiratorio, lo que activó un protocolo de investigación que ahora se centra en su entorno más cercano. Para avanzar en la causa, se enviaron muestras a laboratorio con el objetivo de realizar estudios histopatológicos que permitan establecer la data y características de las lesiones.
En este contexto, la fiscalía dispuso medidas sobre la madre del niño y su pareja, quienes permanecen bajo vigilancia y tienen prohibido salir de la ciudad. Además, sus teléfonos celulares fueron secuestrados y serán analizados para reconstruir las horas previas al fallecimiento.
Si bien ambos se encuentran bajo sospecha, los fiscales aclararon que aún no fueron imputados formalmente ni citados como testigos, una estrategia que busca evitar nulidades en el proceso. No obstante, advirtieron que podrían ordenar detenciones si se detecta riesgo de fuga.
Otro de los puntos que genera preocupación es la existencia de denuncias previas entre los padres del menor, que en su momento fueron archivadas por falta de pruebas. Ante esto, la fiscalía no descarta abrir una investigación paralela para analizar posibles responsabilidades institucionales en la guarda del niño.
Por el momento, las principales hipótesis que maneja la Justicia son homicidio doloso o abandono de persona seguido de muerte, a la espera de los resultados definitivos de las pericias.