30 de julio de 2026

Condena firme para la policía de Zdero que persiguió y torturó a un joven con Síndrome de Down en Sáenz Peña

El Superior Tribunal de Justicia chaqueño ratificó la pena contra tres efectivos de la Comisaría Cuarta. Volvían del gimnasio, lo apuntaron con una escopeta, lo derribaron y lo lesionaron bajo la clásica y nefasta excusa de la «actitud sospechosa». El trasfondo judicial de un fallo ejemplar.

La Sala Segunda en lo Criminal y Correccional del Superior Tribunal de Justicia del Chaco dejó firme la condena contra tres efectivos de la policía provincial por la brutal agresión y privación ilegal de la libertad de Emanuel Agudo, un joven con Síndrome de Down. El fallo destructuró por completo la doctrina del «olfato policial» al ratificar que no existió ningún motivo objetivo para interceptarlo y recordó la obligación de la fuerza de adecuar su actuación ante personas con discapacidad.

Los jueces Víctor Emilio Del Río y Emilia María Valle rechazaron los recursos de casación de las defensas y confirmaron la pena de tres años de prisión de ejecución condicional y seis años de inhabilitación especial para ejercer funciones públicas para los agentes Rivero, Rojas y Ponce.

«Tenés cara de chorro»: la cacería policial

El calvario de Emanuel ocurrió el 8 de abril de 2024 a la noche, cuando regresaba caminando a su casa desde el gimnasio. Un patrullero de la Comisaría Cuarta de Sáenz Peña se le fue encima. Desde el móvil, la oficial Rojas lo apuntó directo con una escopeta mientras le gritaban si era «chorro».

Aterrorizado ante la amenaza armada, el joven corrió hacia un descampado. Lejos de frenar la locura, los policías Ponce y Rivero lo persiguieron, lo derribaron con una zancadilla y, ya en el suelo, le torcieron los brazos hacia atrás para esposarlo, provocándole una grave lesión en el manguito rotador del hombro derecho. Luego lo metieron al patrullero, donde quedó secuestrado hasta que la familia —alertada por los vecinos— logró rescatarlo.

La justicia determinó que Ponce y Rivero fueron coautores de lesiones leves agravadas por el abuso de la función policial en concurso ideal con privación ilegal de la libertad, mientras que Rojas fue condenada como coautora de la privación ilegal por ser la oficial de mayor jerarquía y tener el dominio del hecho.

El dato: Las cámaras municipales desmintieron el acta policial de la «actitud sospechosa». Emanuel caminaba con total normalidad por una zona iluminada. El STJ remarcó que correr ante un móvil policial no habilita una detención sin orden judicial y que avalar eso convierte a la policía en un poder discrecional e incontrolable.

Un abogado defensor en la mira por persecución

El armado de las defensas policiales también expuso los hilos del poder local. Uno de los abogados defensores de los policías es César Collado, quien actualmente funge como fiscal provisorio pero se encuentra suspendido y en proceso de jury de enjuiciamiento por mal desempeño.

A diferencia de Rodolfo Lineras el juez de primera instancia que dictó la condena original y que fue suspendido por el Consejo de la Magistratura en una maniobra repudiada por organismos de Derechos Humanos por afectar la independencia judicial, a Collado nadie lo defendió. Se lo acusa formalmente de utilizar su poder en la fiscalía para hostigar y perseguir a dos abogados que lo habían denunciado tras reprobar un examen para el concurso de la fiscalía 5 con una calificación pésima.

Perspectiva de derechos y reparación

El máximo tribunal provincial desestimó las quejas de los defensores, quienes insólitamente tildaron de «parcial» al juez de primera instancia por haber permitido que la víctima declarara sentada junto a él en el estrado. El STJ aclaró que no fue parcialidad, sino el cumplimiento estricto de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y las Reglas de Brasilia para garantizar el acceso a la justicia.

Finalmente, el fallo ratificó el agravamiento de la pena por el brutal daño psicológico causado a Emanuel. El ataque no solo le provocó lesiones físicas, sino un «fortísimo impacto emocional» y una grave regresión en su autonomía personal, destrozando la tranquilidad de un pibe que solo volvía de entrenar.

Fuente: Litigio.

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Javier Martinez Intendente

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