Julieta Arolfo solicitó el sobreseimiento definitivo de Ariel Esteban Lázaro, quien estaba imputado por encubrimiento. La investigación concluyó que las pruebas corroboran su versión y lo ubican como un testigo clave en la causa por la desaparición del joven de 21 años.

En un nuevo giro en la investigación por la desaparición de Axel González, la fiscal provisoria del Equipo Fiscal N° 14, Julieta Arolfo, solicitó al Juzgado de Garantías N° 3 el sobreseimiento parcial y definitivo de Ariel Esteban Lázaro, el amigo que estuvo con el joven de 21 años antes de que se le perdiera el rastro.
Lázaro, conocido como «Pavita», se encontraba imputado por el delito de encubrimiento, bajo la sospecha de haber aportado versiones contradictorias o de haber obstaculizado la investigación. Sin embargo, tras analizar testimonios, registros de cámaras de seguridad, informes policiales y otras pruebas incorporadas al expediente, la Fiscalía concluyó que no existen elementos para sostener esa acusación.
De imputado a testigo clave
Según la resolución fiscal, las pruebas reunidas «confirman la veracidad» del relato brindado por Lázaro y permiten reconstruir que permaneció junto a Axel hasta el momento en que ambos fueron interceptados por efectivos policiales.
La Fiscalía sostuvo que el joven no realizó maniobras para desviar la investigación ni para favorecer a posibles responsables. Por el contrario, indicó que sus declaraciones fueron respaldadas por otros testimonios y por elementos objetivos, entre ellos registros de cámaras de seguridad y datos de geolocalización de móviles policiales.
En ese contexto, la fiscal Arolfo solicitó el sobreseimiento definitivo por el delito de encubrimiento, previsto en el artículo 277 del Código Penal, al considerar que el hecho investigado no fue cometido por el imputado.
La última noche de Axel
Axel González desapareció el 17 de mayo, luego de salir de su casa en Resistencia para dirigirse a Fontana. Según el relato de Lázaro, ambos regresaban caminando cuando comenzaron a ser perseguidos por un patrullero de la Comisaría Segunda de Fontana.
El joven aseguró que decidieron separarse mientras eran perseguidos por efectivos policiales. También declaró que uno de los agentes corría con un arma en la mano, mientras otro regresó al móvil para continuar la persecución.
Estas declaraciones derivaron en una denuncia presentada por la familia de Axel contra personal policial. Posteriormente, la Justicia ordenó el apartamiento del jefe de la Comisaría Segunda, de toda la guardia que se encontraba de servicio esa madrugada y de otros dos efectivos.
La familia insiste en profundizar la investigación
Durante la última semana, la madre de Axel, María Gómez, y su hermano Leandro González declararon ante la Fiscalía y ratificaron sus sospechas sobre la posible participación de efectivos policiales en la desaparición del joven.
Según trascendió, María Gómez manifestó que su hijo «vivía con miedo», aseguró que había sufrido amenazas y agresiones por parte de policías en reiteradas oportunidades y recordó una detención ocurrida en 2025, durante la cual, según su testimonio, Axel habría sido golpeado y torturado en dependencias policiales.
La mujer también pidió que la investigación profundice una línea vinculada a presuntos nexos entre integrantes de la Policía, organizaciones delictivas y personas relacionadas con el narcotráfico, mientras la búsqueda de Axel González continúa sin novedades sobre su paradero.