Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una nueva caída durante julio, tanto en la comparación interanual como frente al mes anterior. Según CAME, seis de los siete sectores relevados tuvieron retrocesos y el consumo continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.

Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída del 3,8% interanual durante julio de 2026 y un retroceso del 2,1% respecto de junio, según el Índice de Ventas Minoristas elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Con este resultado, los primeros siete meses del año acumulan una retracción del 2,7%, reflejando una nueva señal de debilidad en el consumo interno.
El informe señala que el desempeño de julio estuvo marcado por una menor disponibilidad de dinero en los hogares luego del cobro del aguinaldo durante el mes anterior, sumado al impacto del aumento de los gastos en servicios durante el período invernal.
En ese contexto, los consumidores adoptaron un comportamiento más defensivo y concentraron sus compras en productos esenciales, como alimentos básicos, medicamentos y artículos de reposición inmediata.
Seis sectores registraron bajas
La caída alcanzó a casi todas las actividades relevadas por CAME. Los mayores descensos se observaron en:
- Textil e indumentaria: -5,6%
- Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles: -5,5%
- Alimentos y bebidas: -5,4%
El único sector que mostró una variación positiva fue ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con un incremento del 1% interanual.
Por otra parte, las ventas online realizadas por comercios con locales físicos registraron un aumento del 14,9% interanual, aunque tuvieron una leve baja del 0,1% mensual desestacionalizada.
Comerciantes mantienen cautela sobre el futuro
La percepción de los comerciantes también reflejó preocupación por el escenario económico. Según el relevamiento, el 44,5% describió su situación como desfavorable, frente al 43,1% registrado en junio.
A su vez, el 48,1% consideró que su nivel de actividad se mantuvo estable respecto al mismo período del año anterior.
De cara a los próximos doce meses, el 46,3% de los comerciantes espera que la actividad continúe sin grandes cambios, mientras que el 42,4% proyecta una mejora y el 11,3% anticipa un deterioro.
Los datos de CAME muestran que, pese a la desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria destacadas por el Gobierno nacional, el consumo de las familias y la actividad comercial continúan atravesando un escenario complejo, con hogares que priorizan gastos esenciales y postergan compras de mayor valor.