El vocero de Javier Milei reconoció que el Gobierno considera un problema el aumento de la morosidad de las familias, pero descartó una asistencia estatal directa. Ravier defendió una salida basada en acuerdos entre bancos y deudores y cuestionó cualquier intervención del Estado para cancelar las deudas.

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El vocero presidencial Adrián Ravier se refirió este martes al creciente endeudamiento de las familias argentinas y dejó en claro que el Gobierno no prevé implementar una asistencia económica para quienes tienen créditos o tarjetas en mora.
Durante una conferencia de prensa en Casa Rosada, Ravier afirmó: “Acá no hay plan platita para ir a ponerle dinero a los que tienen moras y que con eso paguen”.
El funcionario reconoció que el endeudamiento familiar constituye un problema y sostuvo que el Gobierno apuesta a que sean los bancos y los propios deudores quienes encuentren mecanismos para resolver la situación.
Según explicó, las entidades financieras comenzaron a mantener reuniones con personas físicas y jurídicas para analizar alternativas de refinanciación de deudas, con tasas más bajas y plazos más extensos.
El Gobierno apuesta a acuerdos entre privados
Ravier vinculó el aumento de la morosidad con el incremento de las tasas de interés y la situación económica registrada durante el último año.
“Las tasas de interés se han elevado y las moras empezaron a hacerse más complejas e ir en aumento”, sostuvo el funcionario, quien agregó que los últimos indicadores mostrarían una reversión de esa tendencia.
En ese sentido, defendió la política económica de la administración de Milei y remarcó que el Gobierno mantiene como prioridad el equilibrio fiscal y la reducción de la inflación.
“La solución está en camino. No es que somos ajenos al problema y creemos que no hay nada que hacer”, afirmó Ravier.
Antecedentes y críticas por sus declaraciones
Las declaraciones del vocero se producen después de que en julio generara polémica al atribuir el endeudamiento de las familias a una supuesta falta de capacidad para administrar sus propios ingresos.
Ahora, frente al aumento de la morosidad, el Gobierno sostiene que la respuesta debe surgir principalmente del sistema financiero, mediante acuerdos de refinanciación.
En paralelo, en la Ciudad de Buenos Aires fue implementado un Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, al que se incorporaron bancos privados para ofrecer alternativas a personas con dificultades para cumplir con sus obligaciones.
La postura oficial marca una clara diferencia respecto de cualquier esquema de asistencia directa para cancelar deudas: el Gobierno descarta destinar fondos públicos a cubrir moras y apuesta a que bancos y deudores acuerden mecanismos de refinanciación.
La discusión se da en un contexto de creciente preocupación por el peso de las cuotas y los créditos sobre los ingresos de los hogares argentinos.